Equidistante de Europa, Asia y Αfrica, es una de las islas mαs grandes del Mediterrαneo. Montañosa, con un litoral punteado de calas y playas y con un clima templado, su oferta es variada y atractiva. La ajetreada historia de Creta, anexionada a Grecia en 1913, ha quedado marcada por ser cuna de la civilizaciσn Minoica, una de las mαs excepcionales de occidente, y por las sucesivas invasiones de que ha sido objeto.
Creta, isla preferida de turistas Alemanes y Suecos, rodeada de blancas playas de cαlida arena, es la patria del Minotauro, el escenario de las hazañas de Teseo, la sede del Palacio de Cnosos y el famoso Laberinto. Alli clavo la piqueta el arqueσlogo britαnico Sir Arthur Evans para desenterrar las ruinas de la mαs vieja civilizaciσn europea, la Minoica.
Minoicos, dorios, micenicos, helenos, romanos, bizantinos, sarracenos, venecianos y otomanos han dejado la isla salpicada de vestigios de su dominio que explican la condiciσn multicultural de la Creta moderna. Hoy, con medio millσn de habitantes, es una de las provincias mαs ricas de Grecia gracias a los ingresos por el turismo y a la exportaciσn de productos agricolas.
Canea
Fundada por los venecianos, fue capital de la isla hasta el año 1971. El puerto es elegante, con casas de estilo veneciano, casas otomanas de madera, unos arsenales venecianos y la mezquita de los Jenizaros, de planta cuadrada y con cúpula. Sus cafes y restaurantes merecen una parada.
Los barrios de la nobleza veneciana (Kasteli), judio (Evraiki) y populares (Ciones y Splanzia), con sus pequeρos comercios, tiendas de productos artesanales y callejuelas estrechas, hacen de Canea la ciudad más bonita de Creta. Allí constatamos que el rostro ojeroso de las potentes y morenas griegas parece modelado para la tragedia.
La iglesia veneciana de San Francisco alberga el Museo Arqueológico, y el Museo Maritimo, en el extremo occidental del puerto, muestra una interesante colección de maquetas de barcos, fotos y recuerdos de la devastadora invasión alemana durante la Segunda Guerra Mundial.
Herakleion
Capital de Creta, es una ciudad portuaria , de edificios de no más de tres plantas .Vale la pena visitar, la iglesia de Agia Ekaterini donde se exhibe una amplia colección de iconos, en el Museo Histórico se puede ver La vista del Monte Sinai, única obra expuesta en la isla del pintor Dominico Theotocópuli, El Greco, y el Museo Arqueológico que alberga una colección magnífica de alfarerνa, miniaturas, joyas y frescos de la cultura minoica (2700-1200 a. C.).
Cerca de la capital está la joya de Creta, las ruinas del palacio minoico de Knossos, de más de 3.000 años de antigüedad, excavado y reconstruido parcialmente por el osado arqueσlogo Ingles Sir Arthur Evans, su descubridor.
El palacio del rey Minos, engendrado según el mito cretense por Zeus con forma de toro y Europa, es un laberinto de construcciones rectangulares y cientos de habitaciones donde la curva tenia prohibida la entrada. Las escalinatas, columnas de color rojo o negro, las estancias reconstruidas con copias de los frescos hallados y la calzada real, reflejan la magnificencia y belleza del palacio, una combinación perfecta de complicación y sencillez. Teseo, Ariadne y el Minotauro pueden aparecer tras cualquiera de sus esquinas, siempre y cuando nuestro poder de abstracción se pueda sobreponer a la ingente afluencia de visitantes. Y para acabar, bajamos hacia el sur, cruzamos la llanura de Mesara hasta el recinto del palacio minoico de Festos, donde se encontró el famoso disco de arcilla grabado en espiral con jeroglíficos aún sin descifrar, y visitamos los restos de la ciudad romana de Gortina, con su código de leyes en griego arcaico grabado en piedra.
Palacio de Knossos
La atracción más importante queda a sólo 5 km de Herakleion. Es la imperdible zona arqueológica de Knossos, un paisaje dominado por verdes olivares y cipreses, sobre la colina de Kefala. Desde allí se obtiene una espectacular vista panorámica del valle del rio Kairatos.
No se sabe mucho acerca de esta civilizaciσn minoica que tanto estudió el arqueólogo británico Sir Arthur Evans, responsable de su descubrimiento. Se sabe que data del 3000 a.C., que fue la capital de la civilización minoica que regia las islas Cicladas y que fue destruida por la erupción del volcán que formo la isla de Santorini en el 1450 a.C.
La leyenda mitológica cuenta que el rey de Creta era Minos, hijo de Zeus y la princesa Europa, quien fue castigado por Poseidón por no querer sacrificar un toro, logrando que su esposa Pasifae se enamorara de la bestia y engendrara con ella un monstruo mitad hombre, mitad toro, llamado Minotauro, que vivia en un laberinto y recibía como tributo a jóvenes Atenienses como sacrificio.
Se supone que fue la intrincada arquitectura del palacio de Knossos la que estimulo la leyenda del laberinto. Lo increíble de este lugar es que tanto el palacio como las viviendas que lo rodean están hechos con conceptos arquitectónicos tan modernos como no se concibieron en los siglos posteriores. Los baños tienen bañeras, ducha, cloacas, un sistema de agua corriente, lavaderos, piletas de natación bajo techo, escaleras que llevan a terrazas y miradores interconectados (con vistas esplendidas del valle) y muros pintados con gracia única, donde se observa gente bailando, practicando deportes, tocando música y disfrutando de la vida como seguramente lo hizo este pueblo feliz.
Evans fue muy criticado por pintar las obras con los colores que creía que eran los originales. Pero no tenia opción: o dejaba las piedras tiradas como las encontró, o trataba de reconstruir todo respetando el estilo original. El resultado es asombroso: todo parece flamante. En el Museo Arqueológico de Herakleion -uno de los más impactantes de Europa- se exhiben imágenes halladas en las excavaciones que te muestran que la moda cretense del 2000 a.C. fue mucho más avanzada que la de las simples túnicas drapeadas que usaron los atenienses mil quinientos aρos después. Las damas usaban crinolinas, corsets y miriρaques como las francesas del siglo XVIII, con el detalle de que lucían sus pechos al aire, o sea que más sexy. Y en verano, se lanzaban a las piscinas con bikinis idénticos a las actuales.
Un camino de piedra rectilineo cruza el predio de 21.000 metros cuadrados de lado a lado, y se interrumpe súbitamente penetrando debajo un paredσn de tierra compactada, que es hasta donde llegaron las excavaciones. Para seguirlas, habría que seguir excavando por debajo de la ruta a Arjanes que corre por encima, donde autos, camiones y colectivos circulan, sin saberlo, sobre tesoros aún no descubiertos.
Playas del sur
El camino al sur de la isla atraviesa colinas donde se ven rebaños de cabras con cuya leche se prepara el delicioso queso feta, ingrediente irremplazable en las frescas ensaladas griegas.
Al sur hay algunas playas muy hermosas, llenas de palmeras datileras cuyas semillas llegaron fortuitamente a esta arena dorada, traídas por las olas del mar desde Αfrica. Ahora le dan al paisaje un aspecto muy particular y muy norafricano. Tal como menciona Homero en su Odisea, esta isla fue habitada por más pueblos distintos que ninguna otra parte de Grecia: aqueos, sidonios y fenicios pasaron por aquí y se afincaron, enamorados del paisaje. Luego de sucesivas invasiones, los romanos la colonizaron al principio de la era cristiana. En el año 1200, la isla fue vendida a los venecianos que dejaron bellas mansiones frente al mar, que contrastan con las blancas iglesias ortodoxas de paredes macizas para evitar derrumbes durante los frecuentes terremotos que asolan esta zona de intensa actividad telúrica.
En la llanura de Messara se encuentran las ruinas de Festos, en un sitio con un paisaje de colinas y arboledas. Aquí no hubo reconstrucciones como en Knossos, pero se nota a las claras que la región fue habitada por una civilización exquisita, más orientada a la armonía y la alegría de vivir que a la gloria de las conquistas.
En el golfo de Souda hay un importante puerto pesquero. Hasta llegar pasas por pueblos con cantinas sobre la costanera, con mesitas bajo toldos de paja junto a la rompiente, donde un sin fin de restaurantes compiten entre si para servirte el más delicioso pescado fresco a las brasas. Se recomienda especialmente probar la barbunia, pescado de carne tierna y sabrosa con muy pocas espinas. La ensalada se adereza con el mejor aceite de oliva del mundo, verde, denso y con un fuerte aroma a aceitunas. Gracias a este aceite que destapa las arterias, en Creta los ancianos cumplen mucho más de cien años y no se registran casos de infartos, arterioesclerosis o enfermedades cardiacas. En todas las veredas de los pueblos, a la sombra de las higueras, ves ancianitas nonagenarias hilando la lana de cabra en husos manuales... ¡Y ninguna de ellas usa gafas!
Si lo que te gusta es trepar montaρas, Creta es tu lugar ideal, porque las cimas te regalan espectaculares paisajes donde la vista llega hasta el mar de intenso color azul.
Otra sorpresa es que muy cerca de aqui se encuentra el Dikteon, una gruta gigantesca de estalactitas y estalagmitas que penetra en la tierra hasta profundidades insondables. Se desciende por una escalerilla de metal llevando en la mano una vela que te venden los chicos del pueblo para que ilumine frαgilmente tu camino en la oscuridad. En las entrañas de esta cueva nacio Zeus, el dios de los dioses. Nadie lo va a discutir: no existe lugar mαs impresionante. Es muy dificil saber dσnde termina esta cueva, porque parece no tener fin. Cada atardecer salen de ella cientos de nicterides, murcielagos pequeños que se encargan de mantener la zona libre de mosquitos.
Bajando a la costa norte, podrás descubrir que es muy accidentada y rocosa, llena de acantilados y pueblecitos que miran al mar, balconeando sobre el horizonte azul. Aunque esta zona no es muy apta para nadar, los habitantes se las ingeniaron para llenarla de puertitos donde se aglomeran barcos pesqueros.
Aunque todo queda cerca en esta isla de 260 km de largo por unos 50 de ancho, conviene alquilar un auto para recorrerla como merece, y sorprenderse con sus paisajes de sucesivas cadenas montaρosas superpuestas que pintan los campos de todos colores, festoneadas con el verde oscuro de los cipreses. Como dijo el escritor viajero Lawrence Durrell: "Creta es uno de esos sitios que te marcan. Su maravilloso paisaje clásico es tan mágico que sirve de empapelado de fondo aún para tus sueños".
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